Atlschmerz

1.5M ratings
277k ratings

See, that’s what the app is perfect for.

Sounds perfect Wahhhh, I don’t wanna
leloezezinha-blog
leloezezinha

Nunca mais olham para a vossa rua da mesma maneira!


Episódio 4,
Bem-vindos a São Mamede em Festa (junto ao Porto), a terra do Lelo e da Zezinha.


Hey, é o Zez. O meu episódio favorito é sempre o próximo mas este foi mesmo especial de fazer. As vozes do meu irmão e do Fred ficaram estrondosas. Foi de grizar gravá-las e eles puxaram mesmo o potencial da animação. Fuck yes!! Nas paredes dos prédios está um poster dos meus amigos Deal with Sanchez (punk rock do porto), um granda graf do Mesk, ilustrações da Mariana Vaz e o meu monitor foi taggado pelos Chei Krew! A música é da minha banda com o João Houy, somos os FUYA.

Este episódio demorou 3 semanas a ser feito e é maior e melhor. Começo a publicar um episódio por mês e subir a qualidade! smile emoticon Espero que gostem e que olhem para o vosso bairro com outros olhos!

Capítulo nueve.

leavearainbow

— ¡Mamá! — grité bajando por las escaleras — ¿Dónde está mi mochila? La necesito para llevar cosas al bosque.

— Fíjate en el ático — dijo mi madre muy concentrada en lo que hacía. Comencé a caminar pero ella me detuvo —. Trata de no llegar tarde, no quieres otro regaño — negué rápidamente —. Vuelve para el atardecer o ganaste tú castigo —. Asentí de nuevo y corrí al ático en busca de la mochila.

Hallé la mochila luego de encontrar tantas ratas, arañas y cosas desagradables e innombrable en el ático. Guardé en la mochila una manta, una bolsa con galletas, un par de libros para Harry y un sudadera. Le pedí ayuda a mi madre para que bajara la bicicleta del ático, debía bajar también la de Lottie para que Harry pudiese usarla y no ir caminando.

Abajo, escuché alguien que tocaba la puerta. Solté la bicicleta que ayudaba a mi madre a cargar y bajé las escaleras corriendo para atender a quién ya sabía. Abrí y la visita más obvia, o sea, Harry, me saludó muy sonriente.

— Hola, Lou — Harry puso un pie en la casa y se adentró en ella — ¿Ya estás listo? — preguntó con emoción.

— Mamá está bajando las bicicletas del ático — señalé las escaleras. Escuchamos algo caerse.

— ¡Louis, dijiste que ayudarías! — mi madre gritó desde el ático.

— ¡Mamá, estoy con Harry! — bufé avergonzado. Harry intentaba ocultar una tierna risa. Mi madre respondió con un “Okay” seguido de un suspiro.

— Deberíamos ir bajando — dijo en un chillido causado por contener la risa.

— Ayúdame a bajar esto por las escaleras—dije señalando la bicicleta que se había caído al llegar Harry—. ¡Mamá, voy abajo, lleva la bicicleta, por favor!

Bajé las escaleras con Harry detrás mío, que bajaba a paso lento dando bronquitis. Los momentos de inocencia de Harry daban ternura, o cuando se sonrojaba o su pequeña risa que era una hermosa melodía para mis oídos, y ahora cuando daba saltitos. Eso me enternecía de Harry.

— Harry, ten cuidado, no quiero que te pase nada malo—volteé a observarlo y estaba sonrojado formando una tímida sonrisa.

— Bien, tendré más cuidado— contestó en casi un susurro.

Llegamos abajo y nos sentamos en la escalera a esperar a mi madre.

— ¿Qué llevas en la mochila?—le pregunté a Harry.

— Llevo una manta, unos sándwiches de jamón y queso y un libro. Sólo esas cosas, no estaremos mucho tiempo allí—dijo haciendo una mueca no muy convencido por lo último—. ¿Y tú?

— Mmm… Unas galletas, un abrigo, una manta y algunos libros para ti—contesté. Mi madre bajó por las escaleras con la bicicleta.

— Aquí está, Lou. Procura no volver tarde, no quiero que ganes un castigo teniendo a Harry contigo—me encogí de hombros muy avergonzado—. Te amo—se acercó y besó mi cabeza—. Tengan cuidado— sonrió y regresó a la casa.

Harry y yo nos levantamos de las escaleras y agarramos las bicicletas. Las llevamos hasta la calle y nos sentamos en ellas. Harry se veía nervioso.

— Sabes andar en bicicleta, ¿Cierto? No quiero tener que enseñarte como la vez pasada en la playa—dije recordando días antes.

— Sí, sé hacerlo, sólo que… ¿Qué haremos allí? Es un bosque, no hay mucho para hacer.

—  Podemos caminar, trepar árboles…. Mmm…. Y podríamos asustar pájaros y…—fui interrumpido por Harry gritando tristemente.

— No digas matarlos, no digas matarlos, no digas matarlos…— repitió una y otra vez tapando sus oídos.

— No vamos a matarlos—saqué sus dedos de sus oídos—, podemos atraparlos y cuidarlos. Eso sería lindo. ¿Quieres hacer eso?—Harry asintió mientras mostraba una pequeña sonrisa en su rostro—¿Sí? Entonces vamos o no llegaremos. Recuerda, son 3km.

Comenzamos a pedalear, primero lento y luego rápido dependiendo también si estábamos cerca o lejos del bosque.

Harry iba tarareando una canción que me era conocida.

And we are never never never getting back together—cantó Harry casi gritando.

— ¿De quién es esa canción? Se me hace conocida—pregunté intentado recordar de quien era.

— Creo que Tamara Suit…. Creo que su nombre es así.

— ¿No será Taylor Swift? Mi hermana dice que tuvo más novios que años de vida. Y que la mayoría de sus canciones están dedicadas a sus ex –novios, pero, que tiene talento. Al menos tiene talento—Harry volvió a repetir la misma parte de la canción.

And we never never never getting back together.

Mientras pedaleábamos con nuestras bicicletas, trataba de acordarme de alguna canción para pasar el rato. No quería pasar todo el camino en un aburrido silencio. Se me ocurrió una a poco de rendirme.

Oh, oh, oh, oh be my baby—fue la única parte que llegué a recordar. Harry frenó su bici de imprevisto.

— Creo conocer esa canción—siguió pedaleando—. Es de una banda que le gusta mucho a mi hermana. ¿Dónde oíste la canción? No sé si tu hermana conoce a The Fray— Suspiré y sonreí, The Fray era una de mis pocas bandas favoritas.

— Yo los conozco, Lottie apenas sabe que existen. Para ella sólo están Union J y 5 Seconds of Summer que me parecen más “5 segundos de aburrimiento”. Y también una banda de la cual no recuerdo el nombre, sólo que dos de sus miembros son gays pero mi hermana está un poco loca así que no hay que creerle—dije.

— A Gemma le encanta 5 Seconds of Summer. Está obsesionada con Ashton. A veces la escucho gritar su nombre en las madrugadas—puso una cara de desagrado y confusión.

— Eso debe traumar, pero buena, es tu hermana mayor, siempre tratan de asustarte o traumatizarte. No tiene nada de malo que lo intente—Harry volvió a frenar. A ese paso llegaríamos en el 2030.

— ¿Lou, cuánto falta? Me duele el trasero—preguntó Harry sobándose la zona mencionada.

— ¿Ves esas cosas que parecen brocolí?—asintió—. Significa que estamos cerca, vamos. Llegaremos rápido si no frenas cada cinco segundos—seguí en el camino dejando a Harry atrás.

— Si no fuera tan lejos no frenaría tan seguido—volvió a mi lado.

— Si no me hubieras pedido que te traiga no te estarías quejando pero estarías suplicando con que te traiga ahora mismo mientras comes galletas como animal.

— Raro, hubiese sido exactamente así.

— Lo sé, por eso lo digo. Sería así. ¡Ah! Me olvidé de ti intentando actuar romántico—reí, eso era lo que hubiese pasado.

— Pero te gusta que sea romántico—dijo orgulloso de su romanticismo fallido.

— Sí, claro—respondí sarcástico—. Y a ti te gusta que actúe como bipolar. Si fuera tú me odiaría, en verdad parezco bipolar.

— Me gustas así, bipolar y sarcástico—sonrió amplio dejando ver sus hoyuelos. Se veía tan adorable.

— Pero a mi no me agrada el Harry romántico, en realidad me asusta un poco. Porque… ¿Quién le toca el trasero a un desconocido? Creo que sólo las prostitutas lo hacen—Harry tapó su boca con una de sus manos—¿Qué?¿Qué pasa?¿Quieres vomitar? Si es eso puedes vomitar dónde quieras, no hay problema.

— La palabra que dijiste con “P”.

— ¿Pero?

— No, la otra.

— ¿Porque?

— No, la última.

—¿Prostituta?

— ¡Esa! Por favor, Louis, no digas groserías—suplicó Harry.

— No es una grosería. Está en el diccionario. Si está allí no tiene nada de malo decirlo.

— Si eso dices—levantó sus hombros restándole importancia.

— Dejemos de decir estupideces y aceleremos el paso. Ya estamos por llegar—aceleramos lo suficiente para llegar en aproximadamente cinco minutos.

Llegamos y Harry observó a su alrededor sorprendido por los grandes árboles, el canto de los pájaros y un poco asustado por lo que se podía esconder allí en el bosque. Ese niño leía mucho libros haciéndolo creer en cosas inexistentes.

Dejamos las bicicletas en lo que se suponía que era la entrada al bosque. Harry corrió y comenzó a darle uso a sus cinco sentidos. Pero sólo usó cuatro por no poder comer algo del bosque. Observó los grandes árboles a su alrededor, escuchó el canto de las aves, acarició  y abrazó entre sus brazos a uno de los pequeños conejos que rondaban por allí y sintió el aroma a tierra mojada gracias a la lluvia de días antes.

Harry dejó al conejito que sostenía en sus manos en el suelo y escapó. Él decidió seguirle para no perderlo de vista. Lo seguí para que no se pierda, conocía el bosque como la palma de mi mano. Eso creía hasta estar frente a un lago. ¿Cuándo apareció eso allí? El año anterior no había ningún lago.

Mi rizado amigo quedó embobado con la belleza de ese pequeño lago.

— ¿Lou, podemos?—preguntó Harry sin apartar su vista del lago.

— Primero acomodáremos nuestras pertenencias. Saca tu manta, yo sacaré la mía—abrí mi mochila y agarré la manta. La tendí sobre el césped. Tomé asiento sobre ella, me deshice de mis vans quedando descalzo, el césped era suave a comparación de otros. Aunque sea tonto y no sirva en nada mencionarlo. Harry repitió mi acción anterior, sólo que antes de sentarse se desvistió frente a mi rostro, sólo quedó en unos calzoncillos blancos con pequeños dibujos de aviones mostrando su blanca piel con pecas casi invisibles por todo su cuerpo.

Harry se levantó y se puso de pie frente al lago, retrocedió unos 30cm y saltó de lleno al agua salpicando algunas cuantas gotas. Me hizo un gesto con su mano invitándome a ir con él, negué cada vez que me pedía pero acabé obedeciéndolo.

Retiré la ropa que reposaba sobre mi cuerpo –excepto mi ropa interior– e ingresé de un salto al agua. Comenzó siendo fría, luego tibia y al final, caliente en cuestión de pocos minutos.

Mojé mi cabello para adaptarme más rápido al agua. Harry se hallaba nadando bajo el agua por lo que no lo había visto por unos minutos. En un momento inesperado, caí al agua tragando algo de líquido.

— ¿QUÉ HACES?¿ESTÁS LOCO? Podrías haberme matado—dije exagerando un poco. Harry se encogió de hombros—.Oh, lo siento, es sólo que si si hubiera sucedido algo malo no ibas a saber que hacer y eso no es nada bueno en lo absoluto—escupí parte del agua casi tragada.

— Lo siento mucho, Lou—se disculpó intentado no derramar una lágrima.

— No llores, fue sólo un ejemplo—le dije tratando de tranquilizarlo. Era muy malo dando ejemplos, siempre –casi siempre– dejaba a alguien llorando.

— Sólo era una pequeña broma, nunca te haría daño—musitó con la mirada gacha.

— Lo entiendo pero, yo pensaba hacerlo también pero luego pensé en que prometí no hacerte daño. Yo nunca rompo una promesa así que no lo haré—me excusé.

Amo cuando eres bueno.

— Cuando dure dos días o más siendo bueno llama a la policía por favor, a la NASA, a lo que sea en cuanto se encarguen de recuperar al verdadero Louis o a uno que no sea bipolar.

— Lo haría pero no sé usar bien el teléfono.

— No importa, Hazzie, verdaderamente no importa.

— ¿Estás seguro? Tu familia no te aguantaría siendo así de bueno, porque, aunque les gustara seguirían queriendo al rudo y bipolar Louis.

— Supongo. Aunque te haya dicho repetidas veces que no me gustas sigues insistiendo—cambié de tema.

— ¿Y qué tiene que ver eso con lo que veníamos hablando?—frunció el ceño confundido.

— Nada, sólo quería dejártelo en claro para que no sigas insistiendo.

Qué no lo digas no significa que no lo sientas.

—  A qué te refieres con eso?lo observé confundido.

Me refiero a que dices que no me amas pero…alargó la ‘o’puede ser que lo sientas pero que no lo digas. Por eso la frasesonrió orgulloso por la frase creada.

— Oh, sí, esome sumergí rápidamente en el agua para no escuchar a Harry. En parte tenía razón, lo amaba – aunque fuera sólo un poco – pero no lo admitía. Era algo que odiaba de él; casi siempre tenía la razón.

Salí del agua y me senté a la orilla. El sol era muy brillante , no había mucha cantidad de nubes y un viento fresco pasaba por allí arrastrando las hojas caídas de los árboles hacia el agua y algunas al cielo.

Harry nadaba sin parar, iba de un lado al otro. Parecía el primer día de playa en el que le enseñé a nadar. Se veía tan feliz; al sonreír, sus hoyuelos se marcaban en sus mejillas haciéndolo ver más tierno de lo que era. Su cabello pegado en su frente por el agua, sus hermosos ojos brillando por la felicidad del momento. Era una escena digna de retratar.

— ¡Louis!—me llamó Harry.

— ¿Qué quieres, Hazzie?—el aludido se sonrojó por el apodo.

— ¿Puedo comer galletas?—preguntó haciendo una rara voz que le modificaba la voz a la de un niño de cinco años.

— Por supuesto que no—imité su voz. Hizo un puchero— . Puedes hacerlo, sólo no te las acabes— salió del agua y agarró el recipiente con galletas que estaba en mi mochila. Lo abrió, sacó unas cuentas y lo guardó. Mordió cada galleta lenta y “seductoramente”.

Oh, mierda.

Con sólo 11 años hacía esas cosas. Santo cielo, ¿Su madre lo sabía? Obviamente no. Con otras personas se comportaba tierno e inocente, pero conmigo era así; trataba de aparentar algo que no es sólo para llamar mi atención, algo que no hacía.

— Lou—lo miré dando a entender que lo había oído—. ¿Quieres una galleta? Digo, como te veo tan concentrado mirando mi galleta que lo único que puedo pensar es que quieres una—oh, el inocente Harry. No estaba observando la galleta, Harry, te estaba observando a ti, estúpido, pensé.

— Bien, pásame una por favor—Harry me entregó una galleta en la mano.

— Son las mejores galletas del mundo entero—comentó con la boca llena.

— Harry, por favor, no exageres—él estaba asustado, creí que le diría sobre comer con la boca repleta de comida, escupiendo por doquier—. Y no hables con comida en la boca—cerró la boca y limpió la comisura de sus labios. Eso fue jodidamente tierno.

— Louis, te noto un poco raro—dijo Harry ladeando la cabeza. Mierda. Mierda. Mucha ternura. Podía resistirme a su amor pero no a su ternura. Tomó asiento junto a mí.

— ¿Por-por qué lo dices?—pregunté tartamudeando nervioso. ¿Fui muy obvio al mírarle?

— Porque te la pasas mirándome y, es raro—se encogió de hombros.

— Y para mí es raro que un desconocido me toquetee el trasero e intente besarme—me excusé—. Yo uso la vista aunque es inofensivo, pero, tú lo haces con tu cuerpo y es grave.

— Eso sonó algo tonto—rió tímidamente.

— ¿Qué fue lo que sonó “tonto”?—me crucé de brazos enfadado.

— Lo último que dijiste—tapó su rostro con sus manos.

— ¿Qué es grave?

— Exacto—destapó su rostro.

— ¿Eso es?—asintió— ¡Pero es verdad! Creo que tiene cierto grado de gravedad.

— Tampoco exageres—rodó los ojos—. Mi mami dice que en esta edad es normal hacer esas cosas con otros niños.

— ¿De en serio? ¡Wow! Mi madre nunca diría algo así—exclamé sorprendido—. Cuéntame más.

— En realidad eso se lo decía mi abuela a mi tío, y él se lo dijo a mi mami no sé por cual razón—se movió incómodo en el lugar—. Oí que pasa lo mismo con los bebés, sólo lo hacen para explorar su cuerpo.

Sólo lo hacen para explorar su cuerpo. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Esa oración fue algo shokeante. Entonces: ¿Eso estaba bien?¿Cómo puede ser que esté bien algo que está mal?

— ¿Y tú lo haces?¿Toqueteas a tus amigos?—pregunté indignado y asqueado. Eso lo encontraba muy asqueroso a decir verdad. Era horrible pensar esas cosas.

— Ja, ¡No! Aún… Es que ellos son mis amigos, no le puedo hacer eso ni a Niall, ni a Liam y ni si quiera a Zayn. Se asustarían y… Son mis únicos amigos. No puedo echar todo a perder. Quizás ellos lo hagan en secreto pero jamás lo sabré porque… ¡Es un secreto!—se lo notaba nervioso. Movía sus manos haciendo cualquier movimiento, agachaba y levantaba su mirada cada tres segundos. Me parace sencillo darme cuenta cuando está nervioso. Mueve sus manos, tartamudeam juega con su cabello, cubre su rostro con sus manos. Es tan fácil notarlo.

— ¿Son tus mejores amigos?

— Sí, y los únicos. En mis fiestas de cumpleaños quedan grandes cantidades de comida por esa razón. A Niall y Liam les fascina eso porque comen mucho y Zayn, bueno, él come muy poco, siempre dice que con un poco es suficiente..

— Oh, comprendo. ¿Cómo son ellos?

— Son fantás…—lo interrumpí. No así.

— No me refería a eso. Cómo son físicamente, eso.

— Ah. Liam es castaño con pequeñas, pero muy pequeñas ondulaciones en su cabello y ojos café. Zayn es también castaño con ojos color miel, tiene un raro lunar en el ojo. Y Niall…—suspiró con una sonrisa—… Tiene unos hermosos ojos azules y un suave y lacio cabello rubio.

— Hmmm, ¿Te gusta?—pregunté un poco ¿desilucionado?

— No, cómo te dije es sólo mi amigo, no me gustaría arruinar nuestra hermosa amistad.

— ¿Pero lo besarías si pudieras?—me dolió preguntar eso, pero salió salió de mi boca.

— Creo que sí. Es muy lindo y simpático—raramente sentía algo por esa respuesta, no sabía que pero sentía ganas de llorar.

— ¿Prefieres sus ojos azules o los míos?—sentía ganas de llorar.

— Ningunos ojos se comparan con los tuyos—sonrió tímido.

— Si eso dices—sonreí muy sonrojado. Es imposible no estarlo con Harry.

— Si yo lo digo es verdad. ¿Tú qué piensas de mí?

— Cre-creo que eres muy tierno, pero raro—Harry rió un poco.

— Por lo menos soy tierno— batió sus pestañas con la intensión de provocar. Por Dios, es demasiado.

— Demasiado—dije medio riendo, provocando lo mismo en Harry.

Estuvimos allí hasta el atardecer. Riendo, contando anécdotas —en mi mayoría vergonsozas—, correteando, cantando algunas canciones que ambos conocemos y comiendo galletas.

Llegó el atardecer. Ambos nos sentamos a la orilla del lago con los pies rozando el agua. El cielo estaba rosa. Observamos maravillados por la belleza del cielo. Podría quedarme así para siempre.

— Oh, Louis—dijo Harry en un suspiro—. Me gustaría quedarme aquí hasta tarde—tarde, oh, se hacía tarde. Mi madre iba a regañarme. Guardé las cosas rápidamente en la mochila, coloqué mis vans en mis pies a pesar de estar mojados y levanté a Harry de suelo.

— ¿Qué sucede, Lou?—me preguntó confundido.

— Pónte tus zapatos, debemos irnos—dije cortante acomodando bien las cosas en mi mochila.

— ¿Pero qué está pasando?

— Mi madre me castigará si no llego en 15 minutos—le dije mirándole fijo a los ojos.

— Oh, lo entiendo—se colocó los zapatod—. ¿Tienes una chaqueta para prestarme? Siento un poco de frío—se abrazó asímismo.

— Tóma—le tiré la sudadera que llevaba en la mochila—. Póntela mientras caminas, yo agarraré las mochilas—agarré las mochila. Comenzamos a caminar a paso acelerado—. Más rápido, Hazzie—agarré fuertemente su brazo, apurándolo para que corra.

Llegamos a las biciceltas, nos sentamos en ellas y comenzamos a pedalear hacia adelante lo más rápido posible.

— ¡Por favor, Harry! ¡Hazlo por mí!—me observó haciéndome sonrojar—. Haz-hazlo por nosotros. Si mi mamá me castiga no podré verte—sentía ganas de llorar. Ja, parece que siempre siento ganas de llorar.

— Lo haré por ti—sonrió débilmente. Paramos por unos segundos y me acerqué a abrazarlo con fuerza. Si me castigaban al menos tendría  un lindo recuerdo.

— Si-sigamos por favor, no quiero un castigo— seguimos pedaleando. El cielo se estaba tornando obscuro. Ya tenía el castigo asegurado.

— Creo que no volveré a verte—me largué a llorar—. Si no te vuelvo a ver en las vacaciones, recuerda que te quiero—frené, él hizo lo mismo. Me acerqué y dejé un beso cerca de sus labios. No quería besarlo definitivamente, por si no recibía el castigo.

— Yo también te-te quiero, Lou—sus mejillas estaban teñidas de rojo.

— Por favor, sígamos, quizá no me castigue—limpié mis lágrimas y continuamos la marcha.

Al llegar a casa, mi madre se encontraba parada junto al auto con sus brazos cruzados. En pocos segundos sería castigado.

— Mamá, lo siento, lo siento, ¡Lo siento! Perdí la noción del tiempo, fue sólo un accidente. ¡Por favor no me castigues!—dije al dejar la bicicleta, arrodillándome a los pies de mi madre.

— No te castigaré—dijo ella sin expresión alguna en su rostro.

— ¿Có-cómo dices?—pregunté confundido.

— No te castigaré. Veo que la pasas bien con Harry y no quiero que te pierdas lo que resta del verano solo y sin diversión—Harry prestaba atención a las palabras de mi madre.

— ¿Estás diciendo que no me castigarás gracias a Harry?—la miré perplejo. Asintió. No podía creerlo. Gracias a Harry no recibiría un castigo.

— Exacto. Ahora entra a la casa y ve a ducharte. La cena ya estará lista.

— ¡Adiós, Hazzie! Nos vemos luego— sonreí amplio. Sacudí mi mano alejándome hacia las escaleras. Harry me devolvió la sonrisa y el saludo.

Entré a la casa mientras me quitaba los zapatos y dejaba mi mochila en el suelo. Me deshice de mi camiseta mientras subía por las escaleras. Ingresé al baño a la vez que tambaleaba por sacarme el pantalón, deslicé mis bóxers por mis piernas. Me metí en la ducha, abrí el grifo, regulé el agua a una temperatura agradable. Lavé mi cabello, enjaboné mi cuerpo y al llegar a una zona sentí curiosidad. Si eso está bien, ¿por qué no hacerlo? Estaba decidiéndome si hacerlo o no. Pero acabé haciéndole. Intentaba recordar como se suponía que debía hacerlo, recordar porque mis compañeros bromeaban sobre eso. Al recordar, posé mi mano en mi “no tan maduro” pene —ya que apenas estaba llegando a la edad de la famosa pubertad— y acaricié lentamente parte de él haciéndome estremecer. Se sentía bien, no tan bien como algunos decían pero bien. Comencé a agregar un poco de velocidad. Acaricié un poco más la dicha zona hasta comenzar a sentirme raro. Gemí por lo bajo. Dejé de hacerlo, intentaba seguir duchándome pero fue imposiblem quería seguir haciéndolo. Volví a acariciar mi miembro hasta que de allí salió un poco de líquido blanco.

— Louis, ¿Te encuentras bien?—preguntó mi madre llamando a la puerta, sacándome de mis pensamientos.

— Ehh, sí, sí, estoy bien—contesté evitando jadear.

— Bien, sal de la ducha, la cena está lista—se alejó de la puerta. Terminé de ducharme. Envolví mi cuerpo en una toalla. Corrí hacia mi cuarto. Sequé mi piel y cabello y me coloqué el primer pijama que encontré.

Bajé las escaleras casi tropezando y tomé asiento frente a mi madre. Ella cocinó spaguetti con salsa. Mamá y Lottie platicaban ánimadamente, mientras yo pensaba en lo ocurrido por la tarde en el transcurso a casa. ¿En verdad le dije que lo quiero?¿Qué pasó con mi personalidad bipolar?¿Lo besé? Estaba confundido. ¿Todo eso pasó en realidad?

— ¿Louis, quieres más comida?—preguntó mi madre sacándome de mis pensamientos por segunda vez.

— No gracias, no tengo apétito—dicho esto me levanté y volví a mi habitación. Abrí la ventana para que Harry pudiera entrar. Fui hasta el baño a cepillar mis dientes. Regresé al cuarto e inesperadamente Harry ya estaba ahí.

— Llegaste temprano—dije al verlo. Cerré la puerta.

— Tenía ganas de verte—corrió a abrazarme tirándome al suelo.

— Se nota que querías verme—dije luego de un quejido por el dolor de la caída.

— ¿De en serio?—ladeó su cabeza. Santa mierda.

— Sí, y mucho… Por favor no vuelvas a hacer eso.

— ¿Hacer qué?—volvió a hacerlo.

— Eso, no ladees tu cabeza—tapé mi rostro con mis manos.

— ¿Por qué?—repitió lo hecho anteriormente.

— Es que, es que te ves muy tierno haciéndolo—sentí mis mejillas ardiendo.

—Oh, ¿de veras?—asentí—. Entonces seré así de tierno contigo—sonrió dejando ver sus hermosos hoyuelos.

— Por favor, basta, ¡Me estás matando de ternura!—reí un poco contagiando a Harry.

— Al menos yo seré el que te mate y no otra persona.

— Tienes razón, prefiero que me mate la persona que amo a que me mate cualquier otra—admití en parte que lo amo, pero no era cierto del todo.

— Oh, dijiste que me amas—acercó su rostro al mío y besó mi nariz—. Si es así yo también te amo.

— Basta, me estás matando.

— Con gusto te mataré… de risa—comenzó a hacerme cosquillas por el estómago. Era raro que me estuviera haciendo cosquillas, la última vez yo lo hice. Pasó su mano sobre mis pies y volvió a hacer cosquillas. Lo tomé del brazo y lo volteé quedando sentado sobre su cuerpo.

— No sé si te amo, pero creo que te amo.

— Si me amas bésame.

— Ja, no—dije haciendo que el brillo de los ojos de Harry desapareciera.

— ¿Por qué no? Las personas que se aman lo hacen—hizo un pequeño puchero.

— Quiero esperar el momento indicado, nos conocemos hace cuatro día…

— Aquí vamos de nuevo—rodó los ojos harto—. Siempre el mismo sermón. “Nos conocemos hace pocos días”, me cansas con eso. Lo repites siempre, pareces no cansarte.

—  Es que tú quieres que te bese pero, yo no quiero besarte.

— ¿Por qué no?—sus ojos estaban cristalizándose.

— No puedo besarte así porque sí, debo tener una razón.

— Y ya la tienes. ¡Me amas entonces  bésame y ya!

— No te amo lo suficiente para hacerlo—me puse de pie dejando a Harry en el suelo—. Cambiando de tema. ¿Te gustaría ver una película?—Harry asintió—. ¿Cuál quieres ver?

— No lo sé, ¿Cuáles tienes?—se sentó en el suelo. Le entregué la caja donde las guardaba—. Ésta—levantó una de las películas.

— ¿Ratatouille?¿Estás seguro? Quedaré dormido, la vi hace dos días.

— Estoy seguro, por eso la elegí—suspiré y respondí con un “Está bien”.

Coloqué la película elegida en el DVD y me acosté en la cama.

— Te advierto que me dormiré—cubrí mi cuerpo con las mantas y cerré los ojos dispuesto a dormir.

— ¡Lou, no lo hagas, quiero verla contigo!—suplicó Harry.

— Aunque supliques no lo haré—Harry hizo un puchero.

— ¡Por favor!—se abalanzó sobre mí y tiró las mantas al suelo.

— ¡No! Yo quiero dormir, no me importa que estés aquí, ¡yo quiero dormir!—me di la vuelta para no verle la cara.

— Hazlo por mí—hizo un puchero. No ahora.

— Déjame pensarlo. Hmmmm…. ¡No!

— Quedamos así—se sentó y no me dirigió la palabra hasta finalizar la película. Apagó la televisión y se acostó a mi lado. Tomó mis brazos y los pasó sobre su cintura creyendo que estaba dormido. Lo apreté un poco acercándolo hacia a mí. Reí un poco al notar que Harry quería soltarse de mi agarre.

— No te escaparás tan fácilmente—le susurré al oído—¿No que amabas al Louis tierno, amable y cariñoso? Si pudiera quedarme así para siempre lo haría.

— ¿Así cómo?¿Por cómo estamos abrazados o que quieres ser bueno conmigo siempre?

— La segunda opción—dejé un beso entre sus rizos.

— Oh, pero, ¿Cuando será la primera opción?

— Cuando seamos adultos.

— Estás exagerando, podríamos hacerlo justo ahora, cosa que estás haciendo.

— Si que exageré—le di la razón.

— ¿Podemos dormir?—me sobresalté. Era yo el que quería cortar la conversación queriendo dormir. El día se estaba poniendo raro.

— ¡Wow, esto es raro! Yo soy el que siempre anuncia querer dormir.

— No es mi culpa tener sueño, es la tuya. Recorrimos 6 kilometros en bicicleta.

— Tampoco la mía, tú quisiste ir allí—dije molesto por haberme echado la culpa.

— Bien, hasta mañana, Lou…is—alejó mis brazos de su cuerpo y cerró los ojos.

En la mañana al despertar, Harry no estaba, como era habitual. Pero, había una nota en mi mesa de luz. Ésta decía:

“No me esperes en la playa y tampoco me busques en casa.”

¿Lo hice enojar?